Como primer paso, decidimos cambiar parte de las ventanas, para intentar aislarnos un poco mejor. En la que va a ser la habitación del chico era más que necesario, porque se colaba un aire frío en invierto, aunque en verano el calor es soportable.
Además, a su padre le ha tocado quitar el estucado de la habitación. Es una tarea sencilla, pero pesada, y más teniendo en cuenta que el emplaste era tan gordo que parecía un cocido de garbanzos tirado contra la pared. Al final, con agua caliente, paciencia, una espátula grande y el líquido quitaestucados, se ha logrado terminar el proceso. Lo malo: las sorpresas que han aparecido en la pared desnuda, como agujeros secretos rellenos de papel de aluminio (alucinante), tacos de n barras de cortinas y cuadros, cables directamente tapados con yeso o cemento, en fin, un mundo de pepe gotera.


Ahora queda la labor de alisado de la pared. Para ello, hemos prescindido de hacerlo nosotros como hasta ahora había ocurrido, y vamos a pagar a unos profesionales para que lo dejen bonito y bien (es decir, que cogeremos a unos paletas).
Próximamente presentaremos el resultado.
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