Hoy hemos ido a hacerle una nueva ecografía al ñajo. Nuestra intención era poder verlo en 3D, ya que estamos en la semana 28 y es el momento ideal para hacerla.
Ha tocado un poco de madrugón, a pesar de ser fiesta. A las 9:15 entrábamos a la consulta, dispuestos a verle la cara, y hacernos una idea de cómo está creciendo. El médico ha empezado con una eco normal, para comprobar que los órganos y, en general, todo el chico, están bien. Buenas noticias, todo transcurre de manera normal.
En la segunda eco que nos hicimos, hace ya unos meses, el doctor llamó al ñajo "pasota". Era toda una premonición. Hoy no le ha pasado por las narices ponerse en la postura correcta para ser visionado en la eco que queríamos. Lo hemos intentado 3 veces, le hemos dado un paseo, dosis extra de azúcar, masaje, movimiento, lo hemos zarandeado, y nada. El vago de él ha ido escondiéndose cada vez más, así que al final hemos hecho una eco normal.
Podría decir que nos han dado buenas noticias, y realmente así han sido, pero han encendido una pequeña alarma: 38 cm y 1,5kg. No es que esté grande, es que está enorme. Pesa más de lo normal, y mide un par de cm más de la media.
Esto supone una doble señal:
- para Silvia: porque debe cuidarse e intentar que el ñajo no crezca más de lo normal, porque por algún lado tendrá que salir...
- para mis jefes: po'favó, una ayudita. Está claro que voy a tener que hacer horas extras para dar de comer todo lo que me pida mi hijo. Con lo que ganamos igual hacemos corto. Dejadme hacer más horas de trabajo, pongamos el turno de noche en la empresa, hagamos turnos de 7 días, algo así que me permita incrementar los ingresos del mes. Tengo una boca (enorme) que alimentar.
Tanto Silvia como yo estamos contentos con el crecimiento del ñajo, aunque ha sido un poco frustrante no poder verle la cara salvo un pequeño momento que el médico ha enchufado él modo 3D de la máquina, y hemos podido adivinar unas mejillas enormes y redondeadas.